jueves, 18 de agosto de 2016

Defensa de la Melancolia y la Infelicidad

Como leales musas acompañan e inspiran meditaciones. Han destruido a las pasiones consumidoras del alma y matado la verdad. Te sonríen desde el abismo y te dan la bienvenida a una corta eternidad.
Junto a esa sonrisa a veces se molestan en recordarte que ya lo sabías, que eso tan bien disfrazado era esperanza, que si fuese ciencia no zarandearía así tu alma, ni sería móvil más que en sí mismo. Que cuando decías no esperar nada ¿Por qué te movías? La mayor distopía no existiría sino para alertar de que lo es, algo espera. 
En algunas ocasiones te hablan de lo trágico de la vida, que la orfandad del ser, de que nunca se ama lo suficiente como para ser compañía ni estar acompañado, que su amigo el tiempo te lo ha demostrado.
Entonces paras, les adviertes que ya le abrazas el tiempo, te alimentas de nostalgia, afirmas el futuro objeto nostálgico, que no puedes moverte más que por pasión productora de infelicidad, que por melancolía delirante, que repugnas la tranquilidad que es ser feliz. Que disfrutas de los zarpazos de la realidad, y que tu misma los bañas en lagrimas saladas para que duelan más y no sean olvidados, entonces junto a ellas dos  desde el abismo contemplas la bajeza y disientes. 
Vengo a instalarme en la infelicidad. 

.-Dawn 

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