viernes, 1 de mayo de 2015

La clase obrera va al paraiso


El trabajo en La República Platón lo circunscribe al interior de la caverna, donde los hombres, atados con cadenas e ignorantes del bien y de la verdad, desarrollan las actividades cotidianas. Para Aristóteles, trabajo es una característica específica de la oikia, es decir, del ámbito doméstico. A diferencia en la polis se erige en el espacio vital donde el hombre político es libre, se dedica a la contemplación o teoría y adquiere las virtudes de su naturaleza racional y social. El ocio es lo propio de la polis, frente al nec-ocio, propio del ámbito domestico, caracterizado por la producción y la reproducción y reservado a la mujer y a los esclavos.

Esa concepción se mantiene hasta la Edad Media, una vez aparece el Cristianismo que presenta la laboriosidad como algo positivo frente la ociosidad. Aun así sigue sin cambiar la concepción del trabajo, simplemente lo que era bueno para unos es malo y aleja de dios para otros. En la edad Moderna y con las nuevas lecturas de la biblia, las reformas de la Iglesia como la de Lutero contraponen la vida contemplativa -la de los monjes- que halaba el cristianismo y predican con la vida activa y laboriosa no porque el trabajo les iba a alejar del pecaminoso ocio sino porque había que acercarse a dios en los actos cotidianos. En el trabajo. Para Lutero se podría decir que la parte positiva del trabajo es aquella que alejaba de la vida contemplativa de la Iglesia. Reacción tras reacción. Aunque el Luteranismo tiene una concepción más positiva del trabajo que la cristiana y la de la tradición platónica sigue sin contemplar el trabajo como una actividad propiamente humana.

En Discurso al Método Descartes propondrá sustituir la filosofía meramente teórica, caracterizada por el ocio y la admiración, con una filosofía especialmente practica, que nos haga señores y dominadores de la naturaleza. Con eso Descartes deja atrás la concepción servil del trabajo, y la carga de "humanismo". 

Ahora damos el gran salto y lo que seguramente nos sea familiar. La terrible sentencia de Hobbes el hombre es un lobo para el hombre, será la que nos guiará sobre esta nueva concepción del trabajo. Adam Smith padre del capitalismo, rechazando la dimensión social y humana del trabajo, pasará a ser simplemente una actividad que sirve exclusivamente para producir riqueza. 

Hegel -autor que me cuesta en especial entender- inicia una nueva forma de entender el trabajo, incluso he entendido que entiende al hombre como resultado de su propio trabajo. En la Fenomenología del espíritu  nace su teoría del amo y el esclavo,  estos son los protagonistas de las relaciones de producción en dicha época. El amo se relaciona con el esclavo de manera mediata, a través del ser independiente, del cual además depende el esclavo. El ser independiente es lo relacionado con la naturaleza, por lo tanto se entiende que el amo está sujeto a una naturaleza en particular dentro de la cual nació. 

Hegel tiene una concepción únicamente positiva del trabajo, ya que basa en su concepción en el reconocimiento de ser para sí mismo que es la persona. Y además ve la relación de producción como una relación natural. Ahí chocará con Marx que demuestra que las relaciones de producción no son naturales sino que son siempre un producto de la historia, además Marx habla de la dimensión negativa del trabajo, la alienante. 
La concepción marxista no nace exclusivamente como critica a Hegel, sino especialmente en reacción al capitalismo que es posterior a este. Marx reivindica para el trabajo su condición de dimensión alienante. El capitalismo convierte al trabajador en una mercancía: lo aliena, le quita su dignidad y lo convierte en un puro valor económico. El trabajador vale lo que vale su trabajo. Marx propugna como única solución para superar esta injusticia la abolición de las clases.

Desde mi punto de vista es Marx el que hace un mejor lectura de lo que es el trabajo, puesto que tiene en cuenta sus dos dimensiones, la negativa y la positiva, la alienante y la realizadora. El trabajo define al hombre pero si es trabajo enajenador -que lo aliena- es entonces deshumanizador (noción humana).

Como ya he dicho la concepción que hoy en día tenemos es entre las mencionadas la más parecida a la capitalista, según Max Weber -autor que acabo de descubrir- el hombre moderno es un homo oeconomicus y refleja una concepción de trabajo, cuyo objetivo principal es la productividad y la ganancia, sin atención a límites ni morales ni de responsabilidad social. 

Podríamos seguir con  una linea de tiempo sobre la concepción del trabajo en la historia del pensamiento. Pero cuanto más leo, menos claro veo que es el trabajo. Sea lo que sea, claro tengo que trabajo es lo que hace mi madre 14h al día, trabajo es lo que hizo mi abuela 30 años para sacar adelante a 8 hijos,  trabajo fue el de mi abuelo que murió por ser minero, también el de mi profesor de violín que se enervaba con mis errores, o el de mi profesor de literatura que disfrutaba de nuestras dudas, y otros millones que lo gozan o lo padecen.
Primero de Mayo debería servir para revindicar que el trabajo de mis familiares mencionados fuese como el de mis profesores, y que el trabajo de mis profesores no siguiese por el camino de parecerse al de mis familiares. Hoy y todos los días, porque sea lo que sea el trabajo está claro que históricamente ha movido el mundo y de momento es humanamente esencial.

.-Dawn